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"Cáncer Colorrectal.
Cuestiones más frecuentes".

MANIFIESTO DE LOS 100.000


El número anual de enfermos de Cáncer de Colon o Recto (CCR) se aproxima a 100.000 en España. En su nombre, deseamos transmitir a la opinión pública y a las Administraciones sus inquietudes, y también proponer soluciones que, desde la perspectiva del paciente, nos parecen necesarias para mejorar el  proceso por el que atraviesa un paciente en su enfermedad y para aumentar los índices de curación.


El CCR es uno de los  cánceres de mayor incidencia en España entre la población general, teniendo en cuenta todos los cánceres que afectan a hombres y mujeres. El envejecimiento de la población, el abandono de una dieta saludable y el sedentarismo condicionan actualmente el  aumento de la incidencia, lo que supone más de 28.000 casos nuevos al año. Si se diagnostica en sus fases iniciales, la supervivencia supera el 90%. Por consiguiente, las medidas preventivas son determinantes para evitar, en lo posible su  desarrollo, y el diagnóstico precoz es esencial para evitar la progresión y frenarlo a tiempo.


Así pues, la prevención es nuestra mejor arma contra el CCR, pero el acceso a los tratamientos más avanzados, que nos proporciona la Investigación Biomédica, es fundamental para quienes ya lo padecen. Por otra parte, su negativo impacto emocional, tanto en el propio enfermo como entre sus familiares, requiere del mejor apoyo profesional para lograr un manejo integral de la enfermedad.


 Existen dos niveles en la acción preventiva, uno en lo personal  y otro en cuanto a la salud pública. La acción preventiva personal consiste en adquirir y mantener unos hábitos de vida saludables, en especial en lo que concierne a seguir una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras.  No exagerar la ingesta de carnes rojas o tratadas, suprimir o minimizar el consumo de tabaco y alcohol, practicar algún ejercicio físico, y evitar las situaciones de estrés son actitudes personales que contribuyen también a la prevención.


Seguir esas pautas proporcionará, además, una mejor calidad sanitaria de vida en términos generales, aunque no garantizará, sin embargo, la protección frente a la enfermedad. Otros factores no evitables, como  el envejecimiento y la herencia genética, juegan también un  papel en el desarrollo del Cáncer Colorrectal. Por lo tanto  el nivel de actuación en materia de salud pública es esencial.


La acción preventiva pública consiste en la implantación del cribado de sangre oculta en heces (SOH) en toda la población de edades comprendidas entre los 50 y los 69 años (población de riesgo). No obstante un resultado positivo en esta prueba no proporciona un diagnóstico definitivo y es necesario realizar una colonoscopia para confirmar o descartar la existencia de un CCR. La exploración endoscópica confirmará si existen o no pólipos malignizados o tumores. En caso de existir pólipos en fase temprana, se pueden incluso extirpar  durante la colonoscopia.


El cribado de SOH constituye un método preventivo de gran eficacia y representa un ahorro económico muy importante para el sistema sanitario, pues con una prueba de sólo 2-4€ de coste, más una colonoscopia en caso de que sea necesaria, se logra la detección precoz de los tumores y se evita que progresen hasta un punto en el que la curación resulte mucho más costosa, tanto en términos económicos como de sufrimiento personal,  o incluso no sea posible.
La Estrategia Nacional del Cáncer propone extender el cribado de CCR hasta llegar a cubrir un 50% de la población de riesgo en el año 2015. Pese a su inclusión en la Cartera Básica de Servicios en 2013, las CCAA solo han llegado a cubrir hasta ahora, y con enormes diferencias regionales, menos del 20% de la población diana, por lo que es improbable que ese objetivo llegue a alcanzarse.


En el ámbito terapéutico, existen tratamientos muy avanzados que proporcionan altas tasas de supervivencia y curación entre los afectados de CCR. La introducción paulatina de  biomarcadores y la personalización de los tratamientos médicos abren perspectivas muy importantes de curación y proporcionan una calidad de vida muy aceptable. El problema de esos tratamientos reside, sin embargo, en su elevado coste. No obstante, y aun siendo conscientes de la naturaleza limitada de los recursos, entendemos que los criterios económicos no deben primar sobre los deontológicos y humanitarios en una enfermedad de tan alta incidencia y elevada mortalidad como es ésta.


Es por ello que reclamamos de las Administraciones una menor atención al análisis económico y una mayor consideración hacia las cuestiones deontológicas y humanitarias en el tratamiento del CCR. La curación debe ser para la Administración sanitaria el objetivo a cumplir cuando la prevención ha fracasado, y su coste no debe representar un obstáculo insalvable ni debe condicionar las decisiones médicas. En ese sentido, deben ser los especialistas médicos, y no los gestores administrativos, quienes introduzcan en esta cuestión el necesario equilibrio, libres de presiones y limitaciones que no pueden ni deben aceptarse.


También son  necesarias actuaciones  que garanticen la equidad  dentro del  Sistema Nacional de Salud en todo el territorio nacional. La Comunidad Autónoma en la que se reside, o el Hospital al que se acude, no deben condicionar en modo alguno el tratamiento que recibe el enfermo. Por desgracia, esta premisa no se cumple en la actualidad, y existe un desajuste que responde a las cuestiones económicas ya mencionadas. Consideramos que las diferencias son inaceptables para los ciudadanos españoles, cuya igualdad en el acceso a los servicios sanitarios públicos queda incluida en las garantías constitucionales por encima de cualquier circunstancia administrativa.


Otra acción necesaria sería la  implantación en todos los Hospitales de la red sanitaria pública de Comités Multidisciplinares. Con esta medida se garantizaría la aplicación de pautas y protocolos terapéuticos contrastados y consensuados, evitando costes añadidos y garantizando un acceso igualitario a la curación de la enfermedad. La eficacia curativa aumentaría y se evitarían los costes no útiles. No habría riesgo, por consiguiente, de dar  “palos de ciego” en los tratamientos.


Un  aspecto fundamental, y actualmente muy olvidado en el tratamiento de los enfermos de una dolencia tan grave como es el Cáncer, es el de la atención psicológica. Las dudas, las certezas erróneas, y el desconocimiento de las experiencias positivas llevan en ocasiones a los enfermos y a sus familiares a debilitarse psicológicamente en la misma medida en la que lo hacen  físicamente. Es por ello que las Asociaciones de Pacientes jugamos un importante papel en la tarea de divulgar la realidad de la enfermedad, desmontando creencias falsas que no nacen sino de la desinformación. Pero también es necesario que, para los casos más críticos, los pacientes y familiares accedan al tratamiento psicológico que les ayude a convivir con una situación que se prolongará durante un tiempo. El proceso de curación es largo y, a veces, tortuoso, y por ello se hace muchas veces necesario el acompañamiento de un especialista.


Finalmente, y porque el proceso de curación es largo, sería deseable la formación de “Gestores de Casos” a los que el enfermo o familiar pudieran  acudir con las dudas -a veces clínicas, a veces burocráticas, y a veces de conocimiento- que se les plantean a lo largo de la enfermedad. La introducción de esta figura debería implantarse a nivel hospitalario y de atención primaria ya que esta labor recae actualmente en la enfermería, y representa una carga añadida de trabajo para esos profesionales.


Por todo lo anterior, y con vistas a la mejora de la respuesta frente al grave problema sanitario y social  que representa el CCR, demandamos a las Administraciones Públicas una puesta en práctica rápida y eficaz de las siguientes medidas:

  • La difusión de hábitos de vida saludables.
  • La implantación inmediata en todo el territorio nacional del cribado poblacional.
  • La  libertad de prescripción de los tratamientos sin restricciones.
  • La equidad y universalidad en los tratamientos.
  • La implantación de Comités Multidisciplinares, donde no los haya.
  • La incorporación de  Psicooncólogos en todos los servicios de Oncología
  • La implantación de Gestores de Casos, donde no los haya.


Entendemos que las medidas que reclamamos pueden y deben impulsarse, y que contribuirán eficazmente a reducir la incidencia del CCR y a mejorar significativamente el pronóstico y el desenlace de la enfermedad entre los afectados.

Abril 2014

 




 

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